“MIGRACIONES FEMENINAS” APORTACIÓN DE CARMEN GREGORIO A LOS ESTUDIOS DE GÉNERO Y LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL


Psicologa Social. Nidia Gloria Mora Quiñones

“MIGRACIONES FEMENINAS” APORTACIÓN DE CARMEN GREGORIO A LOS ESTUDIOS DE GÉNERO Y LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL

De acuerdo con los antecedentes abordados por Gregorio, el estudio de la migración femenina desde una perspectiva feminista o de género, es relativamente reciente gracias a su aparición dentro del campo antropológico; así la autora describe tres enfoques generales que se han adoptado en la investigación de la migración internacional.

Un primer momento que parte de estudios basados en el enfoque del equilibrio, explicando la decisión de migrar por factores netamente económicos, que buscan autorregular los desequilibrios del desarrollo económico existentes en los contextos geográficos, sin ser significativas las diferencias de género. Un segundo momento que surge de las críticas al anterior enfoque y que aportan nuevas líneas de investigación para un segundo enfoque ‘histórico-estructural' que explica las migraciones como “parte del desarrollo histórico y son provocados por los cambios en los sistemas productivos y en las relaciones sociales.” (1). Este enfoque basado en la teoría marxista, pone el acento en la desigualdad de las economías <<centrales y periféricas>>a nivel global, siendo sujetos los sectores y grupos con acceso a los medios de producción que se insertan en la macroeconomía capitalista, pero aún se continúa enfatizando el análisis de clase sobre el análisis de género descuidando la relevancia del rol femenino en la migración internacional.

Y un tercer modelo denominado ‘La teoría de la articulación', en el que se según la autora “pone énfasis en el complejo mundo de relaciones del núcleo doméstico en su articulación con el capitalismo… las migraciones internacionales surgen como una estrategia del grupo doméstico dentro del contexto internacional…” (2) ; y que a su vez, busca superar las anteriores visiones, utilizando las categorías de análisis centrales de ‘grupo doméstico' y ‘red migratoria' al que se incorporan variables para indagar y entender las dinámicas de las relaciones de género, sus implicaciones y consecuencias en los niveles macro y micro, del fenómeno migratorio.

Una de las conclusiones en palabras de la autora es “un sesgo claramente economicista y androcéntrico que ha obviado la importancia de los sistemas de creación de desigualdades de género…” (3), lo cual ha permitido el desarrollo de diversas líneas investigativas en el campo de la migración internacional, mencionadas anteriormente, y donde hay un acuerdo casi unánime sobre el desempleo de hombres y mujeres como una de las causas estructurales del fenómeno migratorio.

No obstante, la inserción al mercado laboral de las mujeres depende también de las relaciones materiales e ideológicas de la división sexual del trabajo, pues las características económicas del contexto flexibilizan el sistema de relaciones de poder de género, permitiendo la participación de las mujeres en el sector capitalista para proveer económicamente al grupo doméstico, asumiendo el rol productivo no ejercido por los hombres, pero manteniendo el control del ingreso generado por ellas, al mismo tiempo que asume el rol no reconocido de proveedora económica, entendido como ayuda o deber para el sustento del hogar, y el cual es manejado por el hombre garantizando su estatus y poder dentro de las relaciones de género.

Mientras la participación dentro del espacio público continúa siendo otorgada cultural y socialmente al género masculino por medio de las ideologías del sistema patriarcal, la participación femenina es invisibilizada de éste, e incluso, convertirse en un estigma social hacia ellas. Dentro del contenido de algunas de las entrevistas retomadas en el libro, se corrobora dicho aspecto, a su vez, también se confirma la desigualdad de las relaciones dentro del grupo doméstico, por la escasa o nula participación de los hombres en las labores familiares y su infravaloración de éstas, por el control productivo y reproductivo de la mujer y de su sexualidad, que llega a traspasar las fronteras geográficas (4).

Continuando con los aportes de la autora, dentro de los estudios migratorios no se ha prestado atención al relevante papel que tienen en la reproducción económica doméstica, que es sustentando por su trabajo no remunerado y tiene un gran impacto dentro de las sociedades de las que forma parte. A pesar de no ser empleadas remuneradas del mercado laboral, dentro de los grupos domésticos en las sociedades de origen, las mujeres tienen una función importante en la reproducción y producción material y social de éstas, la cual después de la emigración, se ve transformada gracias a la participación de las redes sociales, pero no con ello, la ideología sexual del trabajo que sustenta el sistema de relaciones de género en el grupo doméstico, pues la función que tenían dentro del grupo doméstico y que dependía de la posición dentro del mismo, ha sido reemplazado por otras mujeres que hacen parte de alguna manera de la red del grupo.

Así, el hombre se desliga de la reproducción social y material del grupo doméstico, y en mayoría también de la función productiva, debido a la participación de la red de parentesco matrifocal (5), que garantiza y posibilita una red de ayuda e intercambio entre mujeres de todas las edades de la unidad familiar, incluidos la infancia, y que en muchos casos no es remunerado; cuando dicha estrategia no existe, se recurre a la remuneración del trabajo doméstico que socialmente es subvalorado y mal pagado, manteniendo la división sexual del trabajo en relación con su posición, valoración y función.

En consecuencia, dichas características de la migración femenina repercute socialmente en la comunidad, pues, por un lado no se hace una crítica y cuestionamiento a los roles, funciones y posiciones desiguales de género, ni se plantea su cambio; por otro lado, las mujeres emigrantes experimentan una sobrecarga de roles cuando regresan a sus hogares, además de sentimientos de culpabilidad por la decisión de migrar y no poder atender sus tareas, e infraestimación porque conciben su aportación económica como una ayuda, a pesar de ser la principal proveedora.

Gregorio afirma que, la reproducción social, material y biológica de la unidad doméstica, asignada a la mujer desde la ideología sociocultural y biológica que fundamenta el sistema de relaciones de desigualdad de género, adquiere una revaloración simbólica por parte de mujeres, hombres y la propia comunidad, quienes en algunos momentos de las entrevistas, señalan la migración como causa de problemáticas familiares y sociales ocurridas, por el abandono físico del hogar por parte de la mujer y su responsabilidad social.

Siguiendo con las conclusiones de la autora, la migración femenina estudiada, que se encuentra mayoritariamente en el sector del servicio doméstico interno, refleja diferencias con otros grupos femeninos emigrantes, sectores de la economía y países receptores, en los que tradicionalmente se han insertado, por ejemplo: en Europa o Estados Unidos en el sector textil, manufactura, industria tecnológica, entre otros.

De acuerdo con Gregorio, esto obedece no solo a la atracción de mano de obra de la periferia al centro de la economía capitalista, sino que también corresponde “a los cambios experimentados por la sociedad española dentro de la organización de la vida doméstica…” (6); de los que destaca: la demanda de trabajos dentro de los hogares de las clases media y alta, debido a los estilos de vida adoptados; la incorporación al trabajo por parte de las mujeres con niveles medios y altos de cualificación; y el cese de la movilidad de mujeres de sectores rurales, antes contratadas en la comunidad de Madrid para desempeñar dichas actividades.

Por otra parte, la autora argumenta que el estudio de género y migración debe incluir la perspectiva transnacional, que analice los procesos e implicaciones en ambas sociedades; en este aspecto, los procesos transnacionales abordados muestran “la construcción de sistemas de género interrelacionados a partir de la interacción de las desigualdades entre géneros, clases y etnias.” (7) Lo que significa la perpetuación de las desigualdades del género en la sociedad de origen y en la sociedad receptora, puesto que los hombres de ambos contextos, no están asumiendo cambios en los roles tradicionales y por el contrario la actividad en el hogar se mantiene igualmente infravalorada; a su vez, las diferencias de clase y de etnia entre las mujeres se va acrecentando, junto con las desigualdades económicas a nivel internacional, afectando la construcción de una identidad común.

En la misma línea, Gregorio expone que la reproducción del sistema de relaciones de desigualdad de género de la sociedad dominicana, en la que la división sexual del trabajo dentro del grupo doméstico así como las relaciones de poder, en la que el hombre tiene control económico y social mediante la toma de decisiones, ha contribuido a caracterizar las diferencias en los flujos migratorios, aceptando y promoviendo la emigración femenina; a ello se suma, la participación de redes migratorias y la ideología acerca del sexo de la persona inmigrante, en este caso de la mujer, cualificada por su condición, para el desempeño de la actividad laboral doméstica, sin embargo ello no es igual en todos los grupos humanos, tal como sucede en el caso marroquí donde su emigración adquiere otras características propias.

Ello conduce a considerar en palabras de la autora a “hablar de generización del proceso migratorio para referirnos al proceso en el cual las relaciones de género constituyen un elemento central en su definición.” (8) Es decir, cómo el sistema de relaciones de género de una determinada sociedad conforma y caracteriza los flujos migratorios; con lo que respecta al grupo estudiado, Gregorio concluye que el sistema de género en la sociedad dominicana presenta un amplio alcance reflejado en todos los ámbitos de la vida y que funciona como principio organizador de ésta con consecuencias también en la emigración, señaladas anteriormente.

Pero además de ello, la perspectiva transnacional aporta elementos de análisis global en la generización del proceso migratorio, a partir de la interacción producida por el contacto de los sistemas de género de las sociedades implicadas, mediante el flujo de capitales, bienes materiales y simbólicos, ideologías, recursos e información; lo estudiado por Gregorio revela que la migración ha producido cambios en las relaciones económicas y sociales del grupo, sin embargo, dichos cambios no han eliminado las desigualdades en las relaciones de género yendo más allá de las fronteras físicas, pues los grupos transnacionales presentan asimetrías en las relaciones de poder de los recursos económicos en los que mantiene su posición dominante.

Así mismo, la mujer a pesar de su gran aportación económica al grupo doméstico, no es reconocida ni se reconoce como principal proveedora, pero también la toma de decisión y el control sobre el producto de su trabajo es asumido por el hombre; a pesar de la distancia, se han reconfigurado también las estrategias de control sobre la sexualidad de la mujer, por medio incluso de las propias redes migratorias. A lo que se suma la propia identificación de la mujer como garante de la seguridad afectiva de la familia, que cohesiona los lazos del grupo doméstico y tiene un relevante papel socioeducador dentro de la comunidad.

De esta manera, la inmigración como estrategia de producción del grupo doméstico permite una serie de cambios a la mujer que podrían participar de una relación equitativa de género como son acceso a recursos económicos, ausencia del esposo, mayor libertad e independencia, mayor ocupación de los espacios públicos, poder adquisitivo; sin embargo, lo que se evidencia en la investigación es el mantenimiento de sistemas de género social e ideológicamente construidas desde la desigualdad, a pesar de los cambios operados en el proceso migratorio y que concuerda con otras autoras en la importancia que tienen las representaciones culturales o ideologías de dominación masculina.

Gregorio destaca que, aún sin conllevar a un cuestionamiento frontal del sistema de género (9) desde diversos sectores sociales se está concibiendo su migración como trasgresión a los principios básicos de la familia, acompañado del temor masculino por perder el control y poder por la independencia económica que representa la prolongación de la emigración hacia España. Un aspecto final que la autora alude es la necesidad de considerar también los posibles cambios en el proceso transnacional que incluye características y relaciones económicas, políticas e ideológicas establecidas dentro del contexto receptor, fortaleciendo o debilitando el sistema de desigualdad de género de las comunidades transnacionales.

Desde la percepción personal, el estudio abordado por Gregorio refleja las diversas inquietudes del pensamiento feminista acerca del conocimiento de la realidad de las relaciones humana de género; tal es el caso de las categorías de análisis y las variables implicadas enriquecidas a partir del enfoque antropológico de género, con las que aborda no solo el estudio en el contexto de origen de la población objeto de estudio sino que también indaga por ello en la sociedad receptora, conllevando a la afirmación del mantenimiento del sistema de relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres más allá de fronteras geográficas, a pesar de que en la sociedad receptora está legitimado el derecho a la igualdad.

Por tanto, el aporte al estudio feminista y al estudio de las migraciones es el énfasis en este sistema de relaciones de desigualdad que se trasfieren, por así decirlo, mediante generización del proceso transnacional, a través de las ideologías construidas culturalmente en las sociedades de origen manteniéndolo en todos los ámbitos de la vida de los grupos inmigrantes; dicho sistema entra en relación con otros sistemas de desigualdad en la sociedad receptora, el de clase y de etnia, afectando de forma diferenciada al conjunto de mujeres pues impide una identidad social común.

Ahora bien, la importancia de la generización del proceso transnacional dentro del estudio de Gregorio apunta a la necesidad de atender las características propias de los sistemas de relación entre hombres y mujeres dependiendo de su marco sociocultural, alude a considerar no solo la estructura socioeconómica sino también a la forma en que el sistema entra a jugar con todo un marco global de relaciones de poder económico, cultural, político y social en el mundo, del cual el género está exento.

Es decir, la afirmación de que las desigualdades en relaciones de género, aún no han sido superadas en algunas zonas geográficas y que se mantiene incluso legítimamente dentro de los estados, como lo señala en algunos de los resultados dentro del análisis realizado en el contexto de origen; pero a la vez, esos estados está insertos en dinámicas de interacciones de poder globales que moldean y dan características a su conformación a lo largo del tiempo.

En este sentido el análisis de la migración femenina permite desentrañar no solo las implicaciones de las relaciones de género en el colectivo de mujeres dentro de una sociedad, sino también las implicaciones de las relaciones económicas, políticas e ideológicas de otros sistemas como el capitalista y el occidentalista, que relega a grupos de mujeres inmigrantes a los sectores laborales peor valorados económica y socialmente; me refiero, a las ideologías que han dictado un paradigma dominante en la forma de ver y concebir la realidad en términos económicos y dicotómicos, en los que la adjudicación de características específicas para hombres y mujeres conllevan la asignación de roles y espacios considerados naturales, y que corresponden a la estructura sociohistórica de la humanidad, oponen dualismos como positivo-negativo, blanco-negro, la norma- la excepción, y a los que se suma características de estratos socioeconómicos (pobre-rico) y de identidad grupal (nacional-no nacional).

Por ello, la investigación de Gregorio, se encuentra en la línea Chandra Talapade Mohanty, quien reclama “una crítica interna de los feminismos “occidentales” hegemónicos…” (10) , a la hora de abordar la investigación de la mujer en el mal llamado tercer mundo (actualmente diversos movimientos sociales y algunas ONGsD, están implementando el término países del norte y del sur, para diferenciar los países desarrollados de los menos desarrollados, dado que la brecha económica ha crecido a nivel mundial y el antiguo bloque de países en pugna por la guerra fría a desaparecido, por otro lado el concepto de desarrollo no corresponde con la realidad de muchos países que aunque sean considerados pobres presentan una gran biodiversidad y de recursos naturales).

En concordacia, ‘migraciones femeninas' se adentra en la realidad de un colectivo específico de mujeres inmigrantes, develando no sólo la desigualdad de las relaciones de género en el contexto de origen sino en todo un tupido tejido de interacciones económicas, políticas y sociales de desigualdad dentro del proceso transnacional, que caracteriza la migración internacional en el contexto de globalización mundial; con ello, creo que, Gregorio atiende a las diferencias y características de un grupo de mujeres inmigrantes como personas insertas en sistemas micro (unidad familiar) y macro (estructura social y política en los estados).

Por último, quiero señalar la relevancia de la flexibilización en las relaciones de poder de género por el sistema capitalista que actúa sobre éste, pero que no garantiza un cambio en las ideologías que sustenta al marco de relaciones de desigualdad; esto significa que, en el contexto de globalización económica actual no existe una real igualdad de oportunidades, dado que la influencia económica actúa sobre los sistemas de género y de etnia aumentando aún más las desigualdades. Entonces podríamos preguntarnos ¿De qué manera la integración de la población inmigrante se vería afectada por los sistemas de clase, género y etnia, dentro de un sistema global del cual estamos participando?

Parece ser que el estudio de elaborado por Gregorio da sus frutos para responder a ello, pues el texto analiza la sectorización del mercado de trabajo y de las relaciones de género entre los miembros de un mismo grupo (el dominicano) y de las mujeres inmigrantes con las del contexto receptor, además de las repercusiones de la migración y de las desigualdades de género en la vida cotidiana; sin embargo, todavía queda mucho camino por conocer para poder acercarnos a una realidad compleja y diversa como la humana.

NOTAS:

(1). Gregorio, pág. 25

(2). Gregorio, pág. 31

(3). Gregorio, pág. 257

(4). De dichas cuestiones ver el capitulo 3 del libro, en el que aparecen algunas de las entrevistas realizadas a hombres y mujeres dominicanas y su interpretación desde las categorías de análisis propuestas.

(5). De acuerdo con Gregorio son las redes conformadas entorno a la figura de la madre, no solo para la reproducción social y material del grupo doméstico, sino también para la decisión de migrar, para ampliar el tema ver capítulos 3 y 5.

(6). Gregorio, pág. 260. En el capitulo 2, Gregorio hace un análisis más extenso del la inmigración española y concretamente de Madrid.

(7). Ibíd., pág.260

(8). Gregorio, pág. 264.

(9). Gregorio, pág. 267 El subrayado es mío.

(10). Mohanty, “Bajo la mirada occidental: la investigación feminista y los discursos coloniales”. Traducción de Pilar Cuder. Pág:1.

Nidia Gloria Mora Quiñones Psicólogo Social

La migración internacional actual representa una de los grandes fenómenos de interés para las sociedades actuales dentro del sistema mundial globalizado, es por ello que, estudios como el de Carmen Gregorio –“Migraciones Femeninas”- aportan varios elementos de análisis que profundizan en las dinámicas sociales donde el género cumple un papel relevante en la manera de comprender la realidad humana.

En este sentido, el texto “Migraciones femeninas” de Carmen Gregorio Gil, acerca a la realidad vivida por mujeres emigrantes, en especial de las procedentes del Suroeste de República Dominicana que han llegado a Madrid y se han insertado en el servicio doméstico interno; pretende aproximarnos a la realidad social, desde la perspectiva de género en las migraciones internacionales.

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