URBANISMO RECIENTE Y NUEVAS IDENTIDADES EN
MÉXICO

Hector Quiroz Rothe
Urbanista e Historiador

(ii) EL MALESTAR POR LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA A TRAVÉS DEL CINE.

El presente trabajo forma parte de una amplia reflexión sobre el espacio urbano como generador de emociones y estados de ánimo. De manera más específica, centraremos la atención en el malestar que ha suscitado la ciudad contemporánea desde sus orígenes, ubicados en la Revolución Industrial. Igualmente, considerando que esta sensación de malestar puede percibirse en diversos ámbitos del quehacer humano, como son las expresiones artísticas, la producción teórico-crítica y el análisis estadístico, nos ocuparemos con mayor detalle de la producción cinematográfica.

El llamado arte del siglo XX, nace y se desarrolla a la par de la metrópoli industrial, convirtiéndose en testigo, protagonista y crítico de las transformaciones sociales vinculadas al proceso de urbanización. Entre las fantasías más delirantes de la ficción y el realismo del documental, el cine ha sido una de las principales vías de expresión de la crítica hacia la sociedad y el modelo urbano dominante, dada la notable influencia que ha ejercido en la percepción de la ciudad contemporánea y en la construcción de los imaginarios colectivos.

 

Desde una postura crítica al discurso nacionalista homogeneizador que ha prevalecido en el Estado mexicano, en este trabajo se busca destacar la diversidad cultural que existe al interior de este país con base en un criterio regional (la península de Yucatán) y reconocer las formas de arraigo que se generan entre los habitantes de los espacios urbanos surgidos a lo largo del siglo XX. En este sentido, se exponen los resultados de una investigación realizada en cinco ciudades mexicanas consolidadas en este siglo, con el objeto de identificar los recursos arquitectónicos y urbanos utilizados por la población para expresar consciente o inconscientemente su identidad cultural.

Palabras clave: diversidad cultural, Identidad, México, Siglo XX, urbanismo.

 

Proyectos, Ciudad y Paisaje
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EL MALESTAR POR LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA A TRAVÉS DEL CINE (.pdf)

A PROPÓSITO DE LA CIUDAD EN EL CINE. CHARLA CON MARÍA NOVARO.

 

 

 

 

 

 

La ciudad cinematográfica suele ser un lugar hostil, escenario de dramas violentos y desesperanzados, con algunas notables excepciones. Es el caso de la obra de la directora mexicana María Novaro, quien nos muestra con el realismo propio del documental, ciudades complejas y vitales. Desde su perspectiva, las colonias populares de la ciudad de México, Veracruz y Tijuana se convierten en el escenario de historias de convivencia positiva. El enfoque de María Novaro trasciende la violencia cotidiana para dar pie a una reflexión sobre los valores de la vida urbana, la riqueza del encuentro y del intercambio que sólo puede ocurrir en la ciudad como máxima expresión de la civilización.

El pasado mes de septiembre, tuvimos la oportunidad de charlar con María Novaro, tras la proyección de la cinta “El jardín del edén” (México, 1994), programada dentro del ciclo Cine y ciudad propuesto por la coordinación de la licenciatura en urbanismo como parte de las actividades realizadas para conmemorar los veinte años de su creación. Aprovechamos para agradecer al Cineclub de la Facultad de Arquitectura por su apoyo en la realización de este evento.

A continuación se presenta un extracto de este encuentro.

Una constante en mi trabajo es que siempre construyó la historia de una manera paralela, cuento lo que ocurre a un personaje o a una serie de personajes y además trato otras cuestiones que hacen referencia a la sociedad y a la ciudad. Por ejemplo, en “Lola” (México, 1989) narro la historia de una joven madre soltera que esta pasando un momento difícil en su vida, al mismo tiempo hablo de una etapa dura para la ciudad de México tras el terremoto de 1985. En varias tomas muestro las bardas pintadas con el lema “México sigue en pie” que promovía el gobierno, con el fondo de los edificios en ruinas. En el caso de “Danzón” (México, 1991) quise hablar de la nostalgia por un México que está desapareciendo, particularmente del puerto de Veracruz y del universo de los salones de baile. Finalmente, “El jardín del edén” es una cinta sobre Tijuana y la vida en la frontera. En cada una de estas películas hay un enorme trabajo documental que disfruto mucho. Para mí, hacer películas es un pretexto para viajar y conocer. Yo tengo dos profesiones de la UNAM, estudie cine en el CUEC y antes sociología. Realmente mis dos profesiones siempre entran en juego. Preparo bien las películas, me paseo por los lugares, hago amistad con las gentes. En Tijuana estuve un año, entrevistando gente, sacando historias, conociendo la ciudad. Llegué a conocer Tijuana mucho más que cualquier tijuanense. “El Jardín del edén” fue filmada hace doce años y todavía la gente intentaba cruzar por esta ciudad. Las escenas que ocurren en la línea fronteriza, junto al muro, muestran los lugares auténticos en donde se pasaban los indocumentados. Los personajes secundarios no eran actores sino personas que se encontraban ahí. Incluso hubo un par de extras que aprovecharon la confusión del rodaje y pegaron la carrera. Actualmente se ha construido un segundo muro de concreto que se continúa hasta el mar, lo que me parece una agresión muy fuerte. Por otra parte, la secuencia del velorio en el campamento mixteco fue escrita y actuada por los miembros de esta comunidad en California. Para ellos era muy importante expresar el orgullo que sentían porque nunca habían dejado a uno de sus muertos en Estados Unidos. Esta propuesta la integre a la historia y a mis personajes. De esta manera la distinción entre el documental y la ficción es muy tenue.

Otra cosa muy importante para mí era mostrar la ciudad y la vida en Tijuana. Pienso que los chilangos somos muy ignorantes del resto del país, particularmente de algunas zonas. Tijuana es una ciudad muy estereotipada, con una leyenda negra. Yo quería contribuir con mi película a romper el estereotipo de una ciudad terrible. A mi me parece una ciudad deslumbrante, extravagante, divertida y muy vital. Con una cantidad de cosas horrorosas pero también con contrastes y posibilidades expresivas muy atractivas. Está el mar, están las colinas, está por supuesto esa especie de “muralla china” como una declaración que deprime y lastima.

Durante una entrevista con Cristina Pacheco en el canal 11, hablando de la ciudad de Tijuana, llamó alguien del público pare decir que Tijuana no era como yo la había filmado. Esta persona no conocía Tijuana pero consideraba que no podía ser una ciudad bonita. Yo pensé - que bueno que hice la película y que bueno que la vio bonita - También me di cuenta que los estereotipos son muy fuertes y que a pesar de la evidencia de las imágenes algunas personas se negaban a aceptar la realidad que se muestra en la cinta. Algo similar ocurría con el campamento mixteco, pues había personas que no podía creer que algo así existiera en Estados Unidos.

He tenido otras experiencias muy ilustrativas con relación a la imagen de los lugares que aparecen en mis películas. Por ejemplo, cuando hice Danzón, filmamos diferentes locaciones del puerto de Veracruz. De repente apareció en un periódico local un titular que decía: María Novaro está filmando lo “puro feo” de Veracruz. Me mandaron llamar las autoridades municipales y me sugirieron que filmara lo “bonito”, es decir el bulevar Miguel Alemán o el nuevo Centro de Convenciones. Ellos querían que se mostrara lo moderno que, por cierto, conlleva la destrucción de la identidad local. Pasó el tiempo y se estrenó la película con gran éxito. Contrariamente a la sugerencia se mostraron fascinados con el resultado; les pareció que había hecho un gran homenaje a Veracruz y hasta me dieron las llaves de la ciudad. Por otra parte, la locación principal de la película era un edificio del siglo XVI que se pensaba demoler. Al estar filmando ahí aproveche para declarar que era una joya y que debía ser restaurado. Gracias a la película no lo tiraron, aunque desafortunadamente ahora es un Holiday Inn. En mi trabajo me he propuesto contribuir de alguna manera a crear conciencia de que tenemos lugares que debemos conocer y preservar, aunque a veces no sabemos verlos.

“El jardín del edén” tuvo muy poca difusión en México, algo que para mi fue muy triste y frustrante. Posteriormente en la Universidad de Texas fue utilizada como material para un curso semestral sobre temas fronterizos. Pienso que de alguna manera contribuí a mostrar una realidad social y a lanzar el debate. No intento cambiar la conciencia de toda la gente, pero pienso que he hecho lo correcto. Considero que cada quien en la profesión que ejerce se confronta a momentos en que tiene que tomar pequeñas o grandes decisiones que significan algo y trascienden.